estrés agudo o el comienzo del estrés

En el primer artículo de esta serie hemos visto qué es el estrés y por qué se produce. Hemos visto que el estrés es un excelente mecanismo para asegurar tu supervivencia. Y que no produce ningún perjuicio en tu salud y bienestar salvo si se convierte en crónico. O salvo si padeces alguna enfermedad que pueda agravarse como consecuencia de la activación de la respuesta de estrés…

Pero, ¿conoces qué sucede exactamente y cómo, en tu organismo, cuando comienza el estrés? ¿Sabes por qué te sientes tan alterad@ y agitad@ cuando te estresas? ¿Conoces qué cambios se producen en tu organismo desde el primer instante en que se activa la respuesta de estrés?

Vamos a verlo en este segundo artículo. Y también veremos en qué momento cesa esa respuesta y qué ocurre después de que eso sucede.

Estrés agudo

todo estrés comienza siempre con una respuesta de estrés agudo

Ya hemos visto que siempre que tu cerebro detecta una amenaza, activa de inmediato la respuesta de estrés. Y esto supone la activación del sistema nervioso simpático y la inhibición del parasimpático. Se produce entonces una reacción en cadena que resulta en la secreción extraordinaria de las hormonas adrenalina y cortisol principalmente. En cuanto se secretan estas hormonas, todo tu organismo entra en estado de estrés agudo.

El objetivo de esta descarga extraordinaria de hormonas es proveerte de energía y recursos para hacer frente a la amenaza. Con ellos tendrás la fuerza y el «reprise» necesarios para salir huyendo, enfrentarte a tu estresor o quedarte paralizad@.

La respuesta comienza con una señal en el hipotálamo. Este, vía nerviosa (más rápida) y hormonal (más lenta), envía mensajes de alerta a la glándula hipófisis o pituitaria. Y la hipófisis activa inmediatamente una hormona para hacer llegar el mensaje a las glándulas suprarrenales, situadas sobre los riñones.

Las suprarrenales producen, escasos segundos después, gran cantidad de adrenalina que vierten en la sangre. Esta adrenalina pone rápidamente en marcha ciertos sistemas para enfrentarte a la amenaza o salir huyendo.

Y, pocos minutos después, producen gran cantidad de cortisol, para resistir y preparar tu organismo para las consecuencias de la reacción. O menos cantidad de cortisol si se trata de quedarte paralizad@ para asegurar tu supervivencia.

Al mismo tiempo que estas hormonas, la hipófisis estimula la producción de otras sustancias indispensables en la respuesta de estrés. Son las endorfinas, encargadas de controlar el dolor que pueda producirse en la reacción de lucha o huida.

Hay una gran inteligencia detrás de este sistema, ¿verdad?

efectos del estrés agudo en tu organismo

Cada una de estas sustancias produce unos efectos muy concretos en el organismo destinados a que reacciones ante la amenaza.
La adrenalina prepara el cuerpo para un trabajo muscular intenso, para las reacciones de lucha o de huida. El cortisol se encarga de la resistencia. Las endorfinas, de controlar el dolor. Y estos son los efectos que provocan en tu cuerpo en la respuesta de estrés:

La sangre se dirige hacia donde más la necesitas en este momento: hacia tus músculos y tu corazón.
Los vasos sanguíneos de los riñones y del sistema digestivo se contraen para interrumpir su actividad normal. Necesitas más la sangre en los músculos y el corazón. Esto reduce las contracciones del aparato digestivo, y se dificulta o interrumpe la digestión.

Se acelera el latido cardíaco para bombear más cantidad de sangre. Las arterias se contraen para aumentar la presión sanguínea y ayudar a que la sangre fluya hacia los músculos. Las venas se dilatan para facilitar el retorno de la sangre hacia los pulmones para oxigenarse y volver al corazón.

Se dilatan las arterias de los músculos esqueléticos para aportar más sangre a los mismos. Los músculos se tensan y se preparan para reaccionar, y los puños se cierran.

Todos tus sentidos se activan y se agudizan al máximo. Tus pupilas se dilatan para ver mejor. El oído, olfato, gusto y tacto se agudizan para percibir cualquier mínima señal. Tu vello se eriza para darte mayor volumen y asustar al “enemigo” y también estimular el sentido del tacto.

Los vasos sanguíneos de la piel se contraen para reducir la pérdida de sangre en caso de heridas.
Empiezas a sudar, pues aumenta tu temperatura, y las glándulas sudoríparas se activan para refrescar tu cuerpo.

La respiración se acelera. Empiezas a respirar más profundamente y tienes más capacidad para gritar y asustar a quien te amenaza.

En esta situación tu organismo necesita mucha energía. Para producir esa energía en gran cantidad, tu cuerpo comienza a metabolizar la glucosa y la grasa que tiene almacenadas.

¿qué pasa con el cerebro durante un episodio de estrés agudo?

Durante la respuesta de estrés agudo el cerebro también es estimulado por las hormonas del estrés.
Ciertas regiones del cerebro tienen receptores de la hormona cortisol. Y se van a activar a su llegada a las mismas. Estas regiones son las áreas encargadas de la vigilancia, la atención, la memoria y la regulación de las emociones.

La activación de estas áreas también responde a una necesidad de supervivencia.

Al recibir el cortisol en esas áreas:

El cerebro centra toda tu atención exclusivamente en lo que te amenaza para que puedas resolverlo. Tu vigilancia y tu atención son máximas en estado de estrés agudo, y dirigidas a lo que te estresa. Es por esto que, en esta situación, lo único que tienes en mente es el estresor. Y no te puedes centrar en otro asunto que no sea ese…

El cerebro memoriza todos los detalles del acontecimiento estresante para que quede registrado para el futuro. Así te será más fácil resolverlo si vuelve a aparecer. Y es por esto que, durante un episodio de estrés agudo, tu memoria aumenta. Y posteriormente recuerdas hasta el mínimo detalle de lo que sucedió aquel día en aquella situación tan estresante para ti…

Así tu cerebro se asegura una mayor probabilidad de éxito en ésta y en una próxima situación si se repite.

¿cuándo cesa la respuesta de estrés?

La respuesta de estrés cesa cuando cesa la amenaza. Esto ocurre si reaccionas y das solución inmediata a la situación que ha provocado la respuesta de estrés. Desaparece, entonces, el estresor. Y tu cerebro da las órdenes oportunas para que termine esta secreción extraordinaria de hormonas, y con ello el estrés.

Y la situación en tu organismo vuelve a la normalidad.

Si el estrés dura un corto período de tiempo y va asociado a sentimientos de satisfacción y bienestar, se le considera un estrés positivo y bueno. Hace posible disponer de la energía y los recursos necesarios para reaccionar inmediatamente ante una «amenaza». Y no provoca daños “colaterales”. A este tipo de estrés se le conoce por el nombre de “eutrés”.

El estrés agudo dura un breve período de tiempo desde que se activa la respuesta de estrés
Su objetivo es movilizar mucha energía y crear las condiciones para conseguir una rápida e inmediata reacción ante una amenaza

y después de un estrés agudo superado... ¡baila!

Todo vuelve a valores normales, si. Aunque la gran cantidad de energía movilizada para el combate o la huida no ha sido consumida (salvo algunos casos)…

Normalmente, nosotros, individuos del siglo XXI, no “combatimos” ni salimos corriendo ante la mayoría de circunstancias, situaciones o personas estresoras. No como nuestros antepasados prehistóricos… No utilizamos, tal como ellos hacían, esa energía que el cuerpo ha movilizado ante la detección de una amenaza…

Pero tu cerebro no sabe que aún conservas esa energía. Una vez cesa la amenaza, las hormonas de estrés regresan a él de nuevo. Y le indican que el organismo ha consumido mucha energía y necesita reponer fuerzas…

Así que, ahí te encuentras, con un estrés agudo superado, con una gran cantidad de energía a eliminar y, para rizar el rizo… ¡con mucha hambre! Hambre que intentarás calmar enseguida con lo primero que encuentres que contenga hidratos de carbono en cantidad…

Te sientes eufóric@, hiperactiv@, hambriento y ¡con ganas de sacar toda esa energía que llevas dentro!

¡Elimina primero toda esta energía movilizada en la respuesta de estrés! Realiza alguna actividad que te permita quemarla. Algo así como bailar tu música favorita hasta agotarte, correr, saltar, brincar, ir al gimnasio y hacer spinning…. Lo que prefieras, ¡pero haz algo para evitar que esa energía se quede bloqueada en tu organismo! Y, después, come, ¡pues ya si tendrás que reponer fuerzas!

En el próximo artículo de esta serie veremos qué ocurre en tu organismo si la amenaza no cesa. O/y si la respuesta de estrés vuelve a activarse de manera inmediata por otra situación estresante…
Te presentaré al «compañero de viaje y de vida» más común en nuestra sociedad: el estrés crónico.

 

Recibe un cálido abrazo

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maría josé moreno salas

Acerca de la autora de este artículo

María José Moreno Salas, técnico en reflexoterapia podal superior y medicina tradicional china, y arquitecta, es directora de Vivir en Calma donde te ayuda a conseguir bienestar y a manejar y reducir el estrés, estimulando y potenciando tu propia capacidad natural de recuperación y tus recursos, para que logres disfrutar de tu vida y de los tuyos con salud, vitalidad y con el ánimo ¡a tope!

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